DEJEN DE SEGUIR A MARGARITA

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Del montón de celebridades que sigo en Instagram, Margarita Rosa de Francisco es una de mis favoritas, lo es por esa sensatez, ironía y simplicidad con la que despliega su manera de ver el mundo.

Muchas fotos y vídeos de sus rutinas de ejercicios, de su vida cotidiana y centenares de su gata (que en realidad es la gata de la hija de su esposo) «Chakra» o como ella la llama: “la rotativa”, quien diría yo, es uno de sus grandes amores. Es divertido verla y leerla por su forma peculiar de ser, y es que en un mundo donde todos siguen los mismos patrones para encajar en la sociedad encontrar a alguien con el descaro de pensar diferente es sencillamente refrescante.

En una de sus publicaciones del día de hoy, después de la bomba de la muerte de Fidel Castro uno de los más grandes dictadores socialistas de la historia, esta mujer aprovecho para publicar en instagram una vieja foto que guardaba en el baúl en la cual posaba en la mitad de dos figuras: a la izquierda Gabriel García Márquez y la derecha él ya mencionado y polémico Fidel castro y el Expresidente Pastrana y en cuyo pie de foto escribió “Al lado de dos grandes figuras de la Historia que ya partieron”. En mi opinión no mintió, si Gabriel García Márquez es una Gran figura de la Historia por sus obras, Fidel lo será por sus malas acciones y por ser protagonista en varios hechos históricos (nos guste o no) así como lo es Hitler.

Me llamó la atención ver en la cola de los comentarios uno de ella que mencionaba a otra persona y le decía “que te vaya bien”, así que como me pudo el chisme abrí los más de 200 comentarios que habían debajo del post y comencé a leer.

Lo que encontré lindaba entre el desconcierto y la risa. Una fila de insultos y comentarios de “te voy a dejar de seguir” abundaban; la trataban de comunista, socialista, guerrillera, basura, etc. Fue casi como si hubiese sido el mismo Fidel castro quien publicará la foto. No sé si tengo problemas para interpretar las palabras de otros, pero mientras yo leía “Al lado de dos grandes figuras de la Historia que ya partieron”, los demás parecían leer ¨aquí con el gran, benévolo y amado Fidel Castro, amor de mi vida, cosita rica, vida de mi vida, mi sueño adorado, mi ídolo, VIVA EL SOCIALISMO, LOS ODIO A TODOS” y juro que no exagero, fue hasta tal punto la agresión que alguien (que supongo es “amiguísimo” de Carlos Vives, ex esposo de Margarita) comentó que por esa razón era que Carlitos se había querido divorciar. La verdad es que no puedo evitar reírme al imaginarme a Carlos diciéndole a Margarita “No eres tú, tampoco yo, es tu foto con Fidel”.

El pobre Gabo que ni velas tiene en este entierro también se llevó su baldado de agua fría, lo trataron de apátrida y de egoísta por no compartir su fortuna con el pueblo Colombiano, ni por hacer nada por este. Y es que ahora resulta que es una obligación si te ganas un Nobel o eres famoso preferir vivir en tu país que en cualquier otro y ayudar a sus habitantes a fuerza y no por vocación. No me malentiendan, las personas que tienen esa vocación de ayudar a quienes lo necesitan tendrán siempre mi admiración, pero igual no considero que una persona sea mala y sus talentos carezcan de valor solo por abstenerse a hacerlo. Pero lamentablemente vivimos en el país de la hipocresía, sí, en  el cual muchos de sus habitantes se creen con el criterio moral de juzgar las acciones, pensamientos y formas de ver la vida de los demás sin antes hacer una re introspección para, antes de querer “componer” a la sociedad, componerse a sí mismos, No, aquí todos nos saltamos esa pequeña parte.

Así que mientras muchos “moralistas” y almas purísimas amenazaban a Margarita con dejarla de seguir por haber publicado esa foto (pobrecita, seguro los extrañara un montón), ella tan solo se limitaba a contestarles “que te vaya bien” (bien ahí) y es que la inteligencia no pela con la ignorancia y ella lo sabe.

Así que si ustedes son de esas personas que tergiversan cualquier palabra inofensiva para desplegar su veneno hacia los demás, si son de los que tienen la mente tan cerrada que solo tienen espacio para respetar y validar sus puntos de vista y el de nadie más, si son de esos que creen que con un “unfollow” pueden hacer al otro cambiar de opinión, si son de esos que solo son capaces de expresar lo que sienten a través de un insulto y sobre todo y más importante sin son de esos que no son muy buenos con la interpretación de lectura, les doy un gran consejo: DEJEN DE SEGUIR A MARGARITA, más que ponerse triste seguro se los agradecerá.

ELIJO SER TÍA

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Si mis cálculos no me fallan ya estoy en esa edad en la que nadie me va a juzgar por ser demasiado joven para tener un hijo. Digo, no creo que me feliciten, porque tengo muchas cosas que resolver antes de atreverme si quiera a pensar en tener uno, pero seguramente si lo tuviera no sería mucho el impacto como lo hubiese sido hace unos años atrás.

Las fotos de personas enfiestadas, en mi página de inicio en Facebook o Instagram están siendo reemplazadas cada vez más por fotos de bodas y bebés y es que según las imposiciones o costumbres sociales (cada quien le llama como quiere), ya estamos en edad de llegar a ese escalón. Hace unos 5 años atrás imaginaba que más o menos en estos años ya seguramente iba a estar felizmente enamorada del hombre que sería el amor de mi vida, con un anillo en mi dedo anular y con la esperanza de que en uno o dos años después de la boda estaría esperando mi primer y adorado hijo. Pues bueno, pasaron los años y ni el anillo, ni el hombre y por supuesto muchísimo menos las ganas de tener un bebé.

Los llaman bendiciones y regalos de la vida y no dudo que así sea, pero no considero que sean bendiciones estrictamente necesarias para poder ser felices. Creo que una vida plena sin hijos es posible, para el que lo quiere. Y que el hecho de que una mujer sea honesta consigo misma y decida no tener hijos no la hace una persona egoísta. Egoísmo a mi concepto seria traer al mundo un hijo solo por presión o miedo a quedarse solos o a sabiendas de que no se posee la devoción, la paciencia y el tiempo para hacerse cargo de otro ser humano durante toda su vida.

A veces dos personas son suficientes y los planes de vida y sueños no tienen cabida para un tercero, y está bien. No es lo mismo viajar y disfrutar con tu pareja de un atardecer en la playa y una copa de vino o de una cena para dos en la ciudad sin tener que pensar en un motivo para regresar temprano a casa que una ida a un parque de diversión con dos o más personitas las cuales serán el foco de atención durante todo el trayecto o que una ida a un restaurante con juegos infantiles lleno de niños correteando por todo el lugar mientras batallamos sin cansancio para que los nuestros se acaben la comida. Seguramente los que tienen hijos me darán argumentos muy validos por lo cual las dos últimas opciones son mejores y más gratificantes, al que le gusta le sabe, pero como en este momento no los tengo ni planeo hacerlo no podría entender ese sentimiento, por lo cual sigo prefiriendo una vida de dos.

Como muchos otros, tengo sueños, metas y planes solo para mí, y si alguien quiere unirse pues bienvenido sea. Un hijo en los próximos años de mi vida significaría renunciar a muchos de ellos, y por favor queridos papás, no me digan que tener un hijo no significa renunciar a nuestros sueños porque bien saben que si es así. Un hijo implica responsabilidades, estabilidad, el 100% de nuestra atención y mucho dinero, cosas que no son compatibles con lo que he planeado para mi vida durante los próximos años. Sé que muchos lo llamaran egoísmo, pero yo lo llamo sensatez.

No creo justo renunciar a muchos sueños por alguien más y mucho menos lo es no darle toda la atención y el amor que un hijo se merece por estar haciéndolos realidad y como soy una persona que odia los puntos medios y las cosas a medias, o es lo uno o es lo otro.

No se quien seré en 5 o 10 años, todos cambiamos y nuestros ideales también, sin embargo tengo claro quién soy ahora y lo que quiero de mi vida, no tengo afán de casarme, ni de tener hijos y tampoco de hallar un trabajo estable, por ahora quiero concentrarme en hacer de mi vida algo memorable, de atreverme a hacer esas cosas que me causan un nudo en el estómago y que hacen brillar mis ojos; de construir lo mío y vivir de acuerdo a mis propios ideales. No importa si se me van unos cuantos años lográndolo o si se me va toda la vida en ello.

Mi futuro lo aseguro paso a paso y no me cierro a la posibilidad de pensar en tener hijos en unos 8 o 10 años, uno cambia y las prioridades también, pero por ahora como muchos otros, elegiré ser “egoísta” y planear una vida solo para mí o si estoy de suerte, para dos.

EL FIN DEL MUNDO

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Debo decir que este tema del fin del mundo hoy en día es más un tabú, una leyenda urbana, que cualquier otra cosa. Somos tan egocéntricos que creemos que el mundo se va acabar cuando la realidad, es que lo único que en estos momentos puede consumirse hasta desaparecer, es la humanidad. El planeta tierra seguirá girando sin nosotros y el universo seguirá su curso, tal cual sucedió cuando el tiempo de los dinosaurios llegó a su fin… mírennos, millones de años después y la tierra sigue girando.

Hablemos mejor del fin de una era. De una extraña y escalofriante era, tal vez no para nosotros pero si para este planeta.

¿Y a que va toda esta carreta? Bueno, yo rara vez sintonizo las noticias o leo un periódico y las pocas veces que lo he hecho durante estas últimas semanas, los titulares me dejan fría y con un sabor a desesperanza. Asesinos en serie; masacre en un bar Lgtb en Orlando; atentado en aeropuerto; hombres disparando en la calle dejando decenas de muertos; atentados al otro lado del mundo; policías asesinando a particulares; particulares asesinando policías; acciones racistas en USA; países acabándose entre sí en nombre de una religión; hombres matando a sus esposas; Mujeres matando a sus esposos; padres violando a sus hijas; hijos matando a sus padres… en fin, ni para qué seguir.

Nos pasamos temiéndole a la “furia de la naturaleza” a las promesas confusas de un libro sagrado escrito hace miles de años, a las predicciones de grupos indígenas, a las predicciones de personas con supuestos dones. Nos pasamos creando en nuestras cabezas un enemigo feroz que pronto acabara con todo y con todos, cuando la realidad es que los únicos realmente responsables del fin de esta era, somos nosotros, sus mismos protagonistas. No puedo imaginarme un ser mas toxico, nocivo y peligroso que el ser humano, por naturaleza eso somos. Somos nosotros los directores y protagonistas de esta nueva película del “fin del mundo”, estamos acabando con todo y con todos, y lo peor es que seguimos como si nada.

Hace algunos días me vi una película (muy buena por cierto) donde una madre le enseñaba a su hijo autista islamista que en el mundo solo existen dos clases de personas, las buenas y las malas… pues bueno, yo le creo. Todos estamos hechos de células, de huesos, de piel y de órganos compuestos por exactamente lo mismo, como humanidad somos idénticos, como personas no. Como personas Dios nos dio la libertad de ser. De ser auténticos, de ser diferentes, de ser únicos y sí, de ser buenos o malos. Y no es que todos hayamos elegidos ser malos, el problema es que son ellos quienes logran impactar más, quienes logran hacer eco. Hoy en día tiene más cabida en los noticieros las acciones de una persona mala que las de una buena. Y nosotros, bueno, Nosotros creemos que no ser malos nos hace buenos y no podríamos estar más equivocados. Estar en el medio, ser neutros, solo nos hace cómplices.

Me parece estar viviendo en medio de una película de terror, donde todo es posible. Donde las personas inocentes salen a calle sin saber a ciencia cierta si van a volver al terminar el día. Vivimos en un mundo lleno de odio, rencor, resentimiento, envidia, avaricia y sed de poder, donde todos están locos y no en el buen sentido. En un mundo donde importa más el color de piel y la raza que un buen corazón; nos adueñamos del mundo sin ser consientes de que somos nosotros quien pertenecemos a él, y no él a nosotros, que estamos aquí de paso y no por mucho tiempo. Es hora de dejar de ser cómplices, de creernos los dueños del mundo y el centro del universo. Físicamente hablando no somos nada, pero espiritual y mentalmente hablando, lo podemos ser todo, tan grandes como el mismo universo.

Me consuela saber que así como hay maldad también hay bondad, que hay pequeñas acciones que de verdad marcan la diferencia y que si bien una acción negativa daña el cuerpo, una acción positiva alivia el alma y el corazón. Tal vez no tengamos la capacidad para arreglar el mundo por nuestra cuenta, tal vez no podamos traer a la vida a aquellos que injustamente partieron, o devolverle a muchos aquello que les fue arrebatado; es imposible aliviar tanto dolor y remendar tanto daño por nosotros mismos, pero sí es posible quitarnos la venda abrir el corazón y brindarle una mano a quien lo necesite, hacer una buena acción al día, respetar al prójimo, al perrito del vecino o al de la calle, a nuestra madre naturaleza, porque para mí esa es la manera más honesta de respetarnos a nosotros mismos.

Respetemos la verdad del otro aunque no sea la nuestra, pongámonos en los zapatos de los demás antes de juzgar y señalar, pensemos antes de hablar, sintamos antes de pensar; hagamos de los sentimientos positivos el motor de nuestros días, sonriamos más; busquemos ser felices en vez de ser importantes, perdonemos, dejemos ir, amemos más, odiemos menos. Seamos los protagonistas de esta historia, no los antagonistas; tal vez el mundo se siga consumiendo a causa de unos pocos pero hagamos de los días que nos quedan un recordatorio de que la bondad y el amor dejan una huella más grande y más profunda que el impacto de una bala, y que hacen más ruido que la detonación de un explosivo.

La naturaleza es sabia, tal vez un día se rinda y decida acabar con esto antes de que lo hagamos nosotros para así volver a comenzar, no lo sabemos. En todo caso pisemos fuerte, dejemos huella, una buena huella y hagamos de este fin del mundo una película con el mejor contenido, de esas que te hacen creer en que la bondad existe aun en medio del desastre.

Desde el lado oscuro de la sociedad

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Ya hay por allí rondando muchas noticias, artículos de opinión y demás sobre el tema del Bronx*, muchos en su mayoría, enfocados en la vista desde la tribuna, escritos desde este lado de la sociedad donde es fácil juzgar y señalar porque por alguna atribución que nadie nos dio, nos creemos moral y socialmente mejores que aquellos a quienes la vida poco les sonrío.

Y como este mundo lo que menos necesita son personas que se sumen a ese bulto selecto y distinguido de la sociedad, haré mi parte y dedicare este articulo al “villano” de la historia, quien no es más que el resultado del olvido y la indiferencia.

Es fácil disfrutar de la corrida cuando no conocemos el sufrimiento del toro. Nadie sabe de la vida de nadie; yo no sé las batallas que han librado las personas que están leyendo este articulo, ni mucho menos si la vida siempre ha sido generosa con ellas o no. Tampoco mi vida ha sido siempre color de rosa y ha habido momentos en los que, como todos, he deseado que mi vida sea mucho mejor de lo que es. Sin embargo, somos afortunados. Dios, el destino, la suerte, la vida misma o como quieran llamarlo, nos han dado más, mucho más que aquellos que hoy se encuentran perdidos en el mundo de la drogadicción y la indigencia… por no ir más lejos.

Algunos, sumergidos incluso desde antes de nacer en ese mundo oscuro lleno de pobreza, necesidades, falta de amor y buen ejemplo, cuyo modelo a seguir más cercano siempre ha sido el expendedor de drogas o el sicario de sangre fría que desde el comienzo han puesto sus ojos sobre ellos para convertirlos en un títere más del negocio. Sí, mientras nosotros soñábamos con ser astronautas, veterinarios, pilotos, médicos, chefs y todo cuanto se nos ocurriera, ellos estaban limitados a que sus “sueños” no sobrepasaran más allá de ser el duro del barrio y ganar algo de dinero a costa de una vida relativamente corta y siempre al borde del precipicio.

Otros, nacidos en familias tanto de recursos básicos como adineradas, pero a los que tal vez les hizo falta más amor en forma de atención y tiempo y menos en forma de regalos y objetos materiales. o que quizá solo les hizo falta criterio y fuerza de voluntad para no terminar hundidos y sin retorno en ese lado oscuro del mundo del que pocos logran salir.

Sin importar el origen, todos allí se encuentran en la misma situación de miseria y olvido.

Y mientras eso sucede, queridos lectores, nosotros estamos cómodos desde nuestro sillón, culpando al gobierno, culpando las malas políticas, culpándolos a ellos mismos por “elegir” su destino e incluso culpando a Dios por la desigualdad en el mundo. Pues bueno, les compartiré un poco mi manera de entender esta locura llamada vida y de percibir el mundo para que al menos, logremos llegar a un punto medio.

Sí creo en Dios, pero no en la religión (un tema en el que no ahondaré aquí), creo en un solo y único Dios al que llamamos por distintos nombres según nuestra cultura y al cual evocamos y percibimos de distintas maneras. Un Dios que es energía, que es universo, que es vida y no un Dios que está sentado en un lugar llamado cielo jugando a los “sims” o al ajedrez con los seres humanos mirando a quien le da y a quien le quita. Considero que dotó al mundo de lo necesario para que todos quienes lo habitan podamos subsistir y ser felices, más no hizo repartición a cada quien como si se tratara de una herencia, no. De allí para delante todo ha sido resultado de nuestras propias elecciones como humanidad y de las circunstancias. Así que cuando hablamos de un mundo injusto y desigual, no podemos culpar a Dios, sino a nosotros mismos como sociedad, porque aún cuando se nos dio un mundo hecho para vivir en equilibrio, terminamos teniendo más mientras a otros les quedó faltando. Y sí, tal vez no es nuestra culpa haber nacido privilegiados, pero sí lo es darse cuenta de ello y actuar con indiferencia ante aquellos que no lo fueron.

Por otro lado, luchar contra un mal gobierno y contra la corrupción que hoy por hoy es el pan de cada día de nuestro país es complicado y lleva tiempo, batalla y mucha resistencia, así que tampoco podemos quedarnos sentados esperando a que eso suceda para ver si así nuestra realidad comienza a mejorar de a poco, porque mientras tanto el mundo se desmorona. Una pequeña acción puede hacer una gran diferencia. A veces solo necesitamos bajar un escalón para quedar al mismo nivel del otro, poder mirarlo de cerca y entender su realidad, una vez que nos pongamos en los zapatos del otro dejaremos de juzgar y señalar y empezaremos a ayudar y a generar cambio, no solo en la sociedad sino en nosotros mismos.

¿Qué tiene que ver toda esta carreta con la calle del Bronx? Bueno, tiene mucho que ver, no pretendo ahondar específicamente en lo que sucede allí, pero si tomo el tema para inspirarme en la situación que viven tanto los habitantes de la calle como los habitantes de barrios marginados en donde reina el narcotrafico y la violencia, y también para citar un ejemplo de lo que sucede en todos los rincones del mundo. La calle del Bronx está en todas las ciudades del mundo pero con distinto nombre, eso es un hecho.

Tal vez no podamos sacar a esas personas de la situación en la que se encuentran, pero sí podemos evitar que otros caigan allí, podríamos empezar por cambiar el switch y darnos cuenta que hacen parte del mundo en el que vivimos y que son tan humanos como nosotros y dejar de hacerlos a un lado como si fueran la basura de la sociedad, porque si de hacer distinciones se trata, hay cientos de personas pulcras, pudientes y distinguidas que han hecho todos los méritos para ser consideradas “basura”. Se trata de asumir la responsabilidad que nos corresponde y contribuir de una u otra manera a que los niños de hoy en día no sean los indigentes y drogadictos de mañana.

Recuerda, cada quien libra una batalla de la que no sabes nada.

Por último y como reflexión, si quieres agradecer por tu vida, por tu familia, por las bendiciones y por lo que posees ayuda a equilibrar el mundo, da aunque sea un poco de lo que te sobra a aquellos a quienes les falta, y no se trata solo de dinero u objetos materiales, conozco personas a las que no les falta dinero necesitando una voz de aliento, un abrazo, una sonrisa y sobre todo amor; siempre habrá algo que darle a los demás y siempre habrá alguien necesitando un poco de lo que a ti te sobra. Ayudar siempre nos hará mejores personas.

*El Bronx es un sector de la ciudad de Bogotá, Colombia, de alta peligrosidad donde se expenden y consumen drogas, y donde el nivel de delincuencia es alto al igual que el narcotrafico y la prostitución infantil.
NOTA DEL AUTOR:
con mi articulo no pretendo justificar la delincuencia, la extorsión y las masacres de las cuales ha sido protagonista la calle del Bronx; solo lo tomo de ejemplo para abarcar muchos aspectos de ese oscuro mundo y hacer una reflexión general que puede aplicarse a cualquier persona o sociedad.