Arrullo de estrellas

La noche llega y la obscuridad me abraza, siento la soledad, siento la añoranza,

Ese suplicio eterno de las almas que anhelan encontrar en el camino a su parte gemela.

No llega sola, una a una se pintan como una obra de arte un arrullo de estrellas,

Las contemplo y admiro la intensidad de su ser,

Como envuelven la noche en su cálido arder.

De repente las veo susurrar entre si aquel secreto que un primero de abril,

Brotó de tu boca inaudiblemente entre llantos y risas desde un lugar de Madrid

Las miro suplicantes y clamo al cielo que sea revelado a mi tal secreto,

Se esconden una a una como si fuesen mudas,

Pero la luna que todo lo ve acude a mi ayuda.

En el agua clara de aquel riachuelo se ve su silueta sumergirse de lleno

Y en aquellas aguas con canticos declara

Lo que aquella alma en pena dijo en distancias llanas.

Vuelve al cielo grandiosa y sabia,

Yo me acurruco con el corazón en llamas

A  buscar en aquellas aguas las penas de tu alma.

En el fondo muy hondo cuando el aire me falta veo tu silueta que en la inmensidad me exalta.

Me acerco con cautela y cuando creo alcanzarte la corriente me arrastra hasta ya no poder mirarte,

Oscurece lentamente mientras escucho un latido, es la luna que me dice

“no te tardes vida mía, que esperarte ha dolido”